El aprendizaje de inglés más allá del aula

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La experiencia educativa del viaje a Chicago en Estados Unidos combina el aprendizaje, el intercambio cultural y las experiencias de autonomía para los estudiantes, motivándolos a crecer tanto personal como académicamente. Por Nicole Barraza, Matías García Lagreca y Lucas Máspero 5º COM A

Luego de su gran vuelta en el año 2025, el Instituto Evangélico Americano continúa impulsando el Viaje de Estudios e Inmersión en la Cultura Norteamericana, que se realiza una vez al año durante el receso de verano en el mes de febrero en la ciudad de Chicago. Esta propuesta representa una gran oportunidad para los alumnos, ya que no solo les permite conocer una nueva ciudad y convivir con otra cultura, sino también fortalecer y poner en práctica el idioma inglés a través de distintas actividades, clases y experiencias educativas que se desarrollan durante toda la estadía. Gracias a la convivencia con estudiantes norteamericanos, la amplia variedad de actividades y los distintos momentos del viaje, los jóvenes desarrollan una mayor fluidez y confianza al comunicarse en ambos idiomas.

Detrás de este desarrollo y aprendizaje se encuentra el trabajo previo de los docentes encargados del acompañamiento durante el viaje, quienes se mantienen al tanto de cada actividad que se realizará para poder elaborar un “Booklet” personal para cada estudiante que lo acompañará durante toda la experiencia. Según explicó Laura Landioni, Docente del Departamento de Lenguas Extranjeras, “el material se adapta todos los años dependiendo de las actividades y lugares que se visitarán. Su principal objetivo es anticipar situaciones para que los alumnos lleguen preparados y puedan aprovechar mejor cada experiencia”.

Las actividades del booklet incluyen ejercicios prácticos y dinámicos, lecturas, debates y consignas relacionadas con situaciones que luego vivirán en Chicago, cómo interactuar con los ciudadanos, recorrer de forma guiada lugares turísticos o participar de actividades escolares. Los ejercicios buscan planificar visitas a museos o trabajar estructuras lingüísticas típicas para cada ocasión. “Si hubiera desconexión entre la actividad y la situación a la que se van a enfrentar los chicos, no sería tan efectiva la clase o lo que se propone desde el inglés”, afirmó la Profesora. Además, el cuadernillo continúa utilizándose una vez terminado el viaje, ya que permite que los estudiantes vuelvan sobre lo aprendido y reflexionen acerca de sus experiencias.

Durante la visita, los alumnos también asisten a clases dictadas por profesores de la Universidad de Elmhurst, donde trabajan temas relacionados con la cultura estadounidense, la historia de Chicago y el funcionamiento del sistema educativo norteamericano. “Estas clases se complementan con encuentros grupales coordinados por los docentes del colegio, en los que se trabaja con el booklet, para organizar las actividades del día siguiente y resolver dudas de vocabulario o pronunciación”, afirmó Fiorella Mileo, estudiante de 5º año participante del viaje 2026.

Quienes participaron del viaje destacan especialmente la experiencia en las escuelas secundarias estadounidenses (High Schools), donde convivieron e interactuaron diariamente con estudiantes locales. Según comentaron algunos alumnos, muchos de esos jóvenes no hablaban español, por lo que la comunicación debía realizarse completamente en inglés, generando un aprendizaje mucho más natural y dinámico. “Los alumnos definitivamente vuelven con un mejor inglés. Consolidan lo que ya saben, maximizan las herramientas que ya tenían y logran poner en práctica la teoría aprendida en las aulas”, destacó Laura Landioni.

Además del aspecto académico, el viaje también impulsa el crecimiento personal de los estudiantes. Adaptarse a nuevas costumbres y desenvolverse de manera más independiente les permite desarrollar autonomía, responsabilidad y confianza en sí mismos. “Los alumnos aprenden más en las situaciones en las que están más solos; son ellos y sus herramientas. Creo que esas situaciones de independencia son las que más los empoderan y donde aparece el aprendizaje más significativo”, comentó Laura.

Por su parte, Fiorella Mileo concluyó: “Siento que Chicago no solo te enseña a hablar la lengua inglesa, sino también a manejarte solo, sin tener a tu familia al lado, y a confiar en nuevas personas. Además, aprendés a convivir con gente que no pertenece a tu entorno ni a tu mismo país, con costumbres, formas y maneras de relacionarse diferentes”.

Con esta propuesta, el Instituto Evangélico Americano continúa apostando por una enseñanza del inglés basada no solo en la teoría aprendida en las aulas, sino también en experiencias reales que enriquecen tanto el aprendizaje como la formación personal de sus estudiantes.

Por Por Nicole Barraza, Matías García Lagreca y Lucas Máspero 5º COM A

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