Historietas que Cuentan y Unen
A través de un proyecto que comienza con el aprendizaje de la figura humana y la perspectiva, los alumnos de 2º año que cursan la asignatura Artes Visuales realizan durante varios meses sus propias historietas, poniendo en práctica lo aprendido y fortaleciendo los vínculos con sus compañeros. Por Cabral, Bogado, Fernandez Fisher de 5ºA
El arte puede ser una manera de aprender, pero también de expresarse, compartir y relacionarse con los demás. Esto es lo que busca demostrar el proyecto de historietas realizado por los alumnos de 2º año que eligen la materia Artes Visuales, a cargo del profesor Rúben Gelatti. Se trata de un trabajo que comienza a principios del ciclo lectivo y que, después de varios meses de aprendizaje y preparación, termina con la elaboración completa de un cómic.
La propuesta surge de la idea de trabajar aspectos que resulten interesantes y divertidos para adolescentes de 13 y 14 años. La creación de una historieta no consiste solamente en dibujar, sino que implica pensar una historia, elaborar un guion, crear personajes y organizar todos esos elementos para que finalmente funcionen como un todo. De esta manera, los alumnos deben aplicar diferentes conocimientos adquiridos durante el año y, al mismo tiempo, tomar decisiones sobre su propio trabajo.
Durante los primeros meses del año, los alumnos comienzan trabajando contenidos como la figura humana y la perspectiva, que sirven como un primer acercamiento al proyecto final, que comienza a desarrollarse aproximadamente a mediados de mayo. A partir de ese momento, los alumnos empiezan a pensar y armar el guion y los personajes de sus historietas, pudiendo realizar el trabajo de manera individual o en parejas según prefieran.
La organización también es una parte importante del proceso. Antes de comenzar a dibujar definitivamente, los estudiantes deben establecer cuántas viñetas necesitará su historia y, en algunos casos, recurren a un storyboard para ordenar lo que quieren contar. A su vez, las hojas utilizadas en la materia tienen una forma particular de preparación, ya que deben doblarse de determinada manera para poder realizar correctamente la historieta, además de trabajar en la elaboración de la tapa, la contratapa y otros elementos propios de este lenguaje.
Por este motivo, la realización del cómic se convierte en un trabajo que requiere tiempo y dedicación. “Es un proyecto largo, lleva varios meses de laburo”, explica el profesor Rúben Gelatti, quien es el único docente a cargo de este trabajo. El proceso no termina simplemente con la realización de los dibujos, sino que cada parte debe ser pensada para que la historia pueda desarrollarse de manera coherente.
Todos los estudiantes de 2º año que eligen Artes Visuales participan de la propuesta, que se lleva adelante en el taller de Arte, ubicado en una de las salas frente al patio de césped sintético y junto al aula de Música. Algo a destacar, es que, en años anteriores, esta materia llegó a fusionarse con Lengua y Literatura para que los alumnos, luego de leer la novela “El Juramento de los Centenera”, pudieran transformarla en una versión cómic.
Uno de los principales objetivos del proyecto es que los estudiantes puedan expresarse a través de un lenguaje diferente. Según Gelatti, la historieta es “un lenguaje muy rico, donde los chicos pueden expresar un montón de cosas, aunque sea metafóricamente”. Al tratarse de una propuesta de temática libre, los alumnos tienen la posibilidad de elegir qué quieren contar y cómo quieren hacerlo. Algunas historias pueden estar situadas en la escuela o en espacios que forman parte de la vida cotidiana de los adolescentes.
Pero además de los conocimientos relacionados con el dibujo y la construcción de una historia, el proyecto también parece tener un efecto importante en los vínculos entre los alumnos. Delfina Kissner y Lucila Vasquez, alumnas de 2º año “B”, coinciden en que realizar la historieta puede ser complicado, especialmente por el tiempo que requiere y por el nivel de detalle que deben tener los dibujos de los personajes, pero, esa dificultad no hace que el proyecto deje de resultar divertido.
Delfina explica que, aunque la participación sea obligatoria y el trabajo pueda resultar difícil, “nos pareció divertido todo el proyecto”. La experiencia, entonces, no queda solamente relacionada a completar una actividad, sino también con el disfrute de ver cómo una idea comienza a tomar forma y da resultados gratificantes.
Uno de los aspectos que más destacan las alumnas es precisamente la posibilidad de compartir el proceso con otros compañeros. Trabajar en duplas puede significar, incluso, una oportunidad para relacionarse con aquellos con los que no existe tanta cercanía. Lucila señala que “el poder estar en duplas y que te toque con alguien que no te llevas, te ayuda a poder reforzar el vínculo en este lindo proceso de trabajo”.
“Y justamente la posibilidad de compartir que nos da Artes Visuales a los chicos que la elegimos, también nos da la ventaja de poder dibujar de la manera que cada uno quiera dándole identidad propia a los trabajos”, comenta Delfina.
Es por eso que las historietas no quedan solamente dentro del aula. Una vez terminadas, el profesor busca la manera de difundir el arduo trabajo de sus alumnos por medios digitales, una modalidad que, según él mismo explica, es la que actualmente permite alcanzar a una mayor cantidad de personas.
Quizás uno de los resultados más importantes no se encuentra solamente en las historietas terminadas, sino que detrás de cada dibujo también existe un proceso de aprendizaje, creatividad y conexión. Y en ese recorrido, el arte no solo sirve para aprender a dibujar, sino también para aprender a compartir.
Por Cabral, Bogado, Fernandez Fisher de 5ºA





